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No, Genaro, no odiamos a Sidney Sweeney

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Un texto sobre las polémicas decisiones de Sweeney y por qué nos importa. No, Genaro, las “feministas” no odiamos a Sidney Sweeney. Puede ser que estemos en desacuerdo con lo que hace, pero puedo asegurarte que no la odiamos solamente por ser bonita como dices. Sería una pérdida de tiempo, tendríamos que odiar a media industria.   ¿Por qué nos importa entonces?  El reciente comercial de Sweeney para Novig ®️ nombrado “Just Sports” ha conseguido lo que quería: tener a los hombres viéndolo y, eventualmente, usando el servicio que ofrece la casa de apuestas. Una vez dicho esto, se entiende perfecto que sean justamente los hombres quienes defienden y alaban esta pieza publicitaria. Son el público objetivo, y está bien.  Lo que no está bien es justificar que ese grupo específico de hombres —quienes alaban el comercial— utilicen este tema para UNA MALDITA VEZ MÁS sexualizar el cuerpo de las mujeres y arrojar piedras a la lucha feminista como si pudiera reducirse a eso.  N...

Bien contigo.

 ¿Me has extrañado alguna vez? Pienso que sí.  Hace mucho.  Hace tanto, que no creo lo recuerdes.  Pero yo aún me sostengo de eso.  Como la hoja del árbol dejándose mecer por el viento.  No sé si lo viví o es todo una trampa de mi mente;  Intolerable la idea de que un día me olvidaste de repente.  ¿Será que el tiempo lo ha hecho bien contigo?  Quizá soy yo la que lo hizo mi enemigo.  Vivo creyendo que alguna vez me pensaste.  Habitar tu memoria es un acto de fe.

Inútil

Un amor lleno de magia pero también de incertidumbre. Mirarte es como mirar el horizonte: tan pleno, tan volátil . Tus manos sujetándome se convirtieron, poco a poco, en una metáfora de lo que fue. Nuestro amor crecía pero asimismo se escapaba de entre nuestros dedos.  Los días que parecían interminables ahora pasaban sin previo aviso.  Ya no te inmutabas por mi melancolía . Ya no te importaba porque sabías que pasaría.  La rutina, nuestras discusiones, el sinsentido de cada lágrima que derramé...  Cada vez que te pedí que me escucharas. Cada vez que fuiste tú quien tuvo la razón . Cada disculpa vacía por orgullo .  Cada momento en el que simplemente pasó.  La magia existía. Pero poco a poco se nos acababan los trucos. Quizá olvidamos que sólo funcionaba si estabámos los dos. 

Soltar las riendas

 No sabía que lo estaba haciendo tan mal. No sabía que mi manera de amar estuviera tan errada. Honestamente, cuando lo escuché, sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo. Me quedé paralizada. Helada por la honestidad de sus palabras.  Sólo asentí con la mirada a cuestas.  Sólo sentí el peso de mil piedras.  Me derramé en mi propio interior. Ni siquiera lágrimas pude soltar.  Entonces supe que todo este tiempo miré desde mi centro. Desde el amor que sentía.  Ese amor que le estaba dañando. Ese amor que se estaba convirtiendo en cadenas. Hoy debo soltar las riendas. Hoy debo dejar de llevar este amor a cuestas. Hoy debo amar el presente. Hoy debo soltar el futuro. Hoy debo mirarte como eres. Hoy debo amarte como quieres. 

22

Me miraste sin voltear.  Me atrapaste en un instante que deseo perpetuar. Dormir acompañada ahora es la mejor idea.  Quedarme entre tus brazos, como reposar en la marea.  Mirarte a los ojos y esperar que sonrías. Esa carita tuya es la que quisiera ver todos los días.  Cuando reímos juntos, me encantas. Me gusta que ni la risa te aguantas.  Tomar tu mano es mejor que una ducha de agua caliente.  Pero casi tan indescriptible como cuando me besas en la frente.  El esfuerzo por nosotros.  Las ganas de que este camino sea, y no haya otro. Me encanta quién eres.  Contigo disfruto hasta el más simple de los placeres. Tu paciencia y compañía. La tranquilidad de saber que están juntas tu vida y la mía.

Volví a escribir I

Volví a escribir. Aunque ahora no estabas.  Volví al lugar en el que he estado tantas veces. Volví al sitio donde me han visto nacer. Volví a escribir. A saciar mis dedos con las teclas. Volví a buscar rimas donde sólo hay tinieblas.  Volví a encontrarme en el mismo papel.  Volví a escribir. Porque el silencio también condena.  Volví para zafarme de estas cadenas.  Volví porque siempre es la mejor manera de curar las penas. Volví a escribir. Y esta vez no eras poesía.  Volví porque una hoja en blanco es, para mí, la mejor guía.  Volví aunque la tristeza esta vez dormía.  Volví a escribir. A sanarme de la felicidad.  Volví a ensuciarme de la soledad.  Volví por simpatía o por necedad.

Perdido.

Vagando en la neblina. Buscando algo que no sabe qué es. Nada le devuelve la alegría. A veces le parece que vive en una ironía. Los escombros del ayer caen sobre su espalda. Día con día vive al ras de la pared, cuidando no ensartarse la espada. Sin intenciones y sin ilusiones. Lo único que le motiva a seguir son las canciones. Mirando lejos sin prestar atención. A veces prefiere meter los problemas dentro de cualquier cajón. Cobarde de historias futuras. Seguidor fiel de las amarguras. Sin tinta ni letras que para vivir le alcancen. Dentro de un bucle infinito, esperando no cansarse. Manías destructivas en su habitación. Y noches eternas gastando el colchón. Amores sin tregua le gusta tomar. Para no quedarse en la soledad. Enredo mental de falsas disculpas. En las sombras se oculta, pues todo es su culpa.