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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Esbozo de amor.

Fuimos todo y nada. Tuvimos todo y terminamos en ruinas. Quisimos tanto y nos dimos tan poco.

Fuimos. ¿Qué fuimos? Risas en la noche, murmullos en el coche. Espacios sin llenar, muchas noches sin hablar. Emociones despeinadas, y voluntades desesperadas.

Tuvimos. ¿Qué tuvimos? Ganas de quedarse y correr al mismo tiempo. Tiempo para aprender y para equivocarse. Cariño desmedido y decisiones pendiendo de un hilo.

Quisimos. ¿Qué quisimos? Lo "mejor" para el otro, aunque eso nos rompiera un poco. Darnos todo, menos cuenta. Permanecer en la memoria, aunque eso significara acabar con nuestra historia.

Que nadie diga lo contrario. Que nadie se atreva a incendiar nuestro calvario.

Nada más.

Siempre pensé que la tristeza era motivo para irse. Pero no es tan mecánico como uno cree.

Hace falta más que decirlo para atreverse a hacerlo. Hace falta llegar a tener conciencia de que lo que haces te hace mal.

Hace falta hacerse inmune a las despedidas. Hace falta perderle importancia a lo que tanto quieres, para poder continuar.

Y, ¿cómo hacerlo? ¿Quién enseña a olvidar? ¿Quién aprendió a no aferrarse?.

Cómo hacer que el corazón y el cerebro se vuelvan inmunes ante lo que un día te dio felicidad.

Cómo hacer para parcharse el alma, y aceptar la derrota desde el inicio. Cómo aceptar que debes soltar sin pensar en intentar.

El error es pensar que todavía tiene remedio. Pensar que la voluntad que uno tiene va a regresar las cosas a la "normalidad".

Que sentir siempre es un riesgo. Que quedarse no siempre es letal. Que intentar a veces no resulta. Y que huir no siempre es acobardarse.


lunes, 12 de noviembre de 2018

El beso.

¿Te puedo dar un beso?... Se quedó pasmado mirándome. "Ay, niña... ¿Cómo me pides un beso tú a mí?".

Sentados esperando la comida, fuimos cómplices de la trama. Asintió tiernamente y me devolvió la valentía al alma.

Sus labios pronunciados abrazando los míos mientras nuestras manos se sujetaban firmemente. Qué nervios.

No sabía lo que hacía. Pero sabía bien lo que quería: sus besos en los míos por el mayor tiempo posible.

Me sale natural la coquetería. No necesito practicar, no necesito ser bonita. Qué bien se siente la confianza, la complicidad.

Qué bien se siente tu mano enlazada con la mía al caminar.

Ninguno de los dos sabe bailar. Pero, ¿saben? Creo que es mi lugar favorito para estar.

Qué difícil son los días cuando llegan y no está. Qué bonito fue aquel día, pues lo quise, de verdad.

Aquí

Aquí, aquí se te piensa todos los días. A veces de pronto, y otras muy pronto. Cuando miro a alguien sonreír. Cuando busco un gesto feliz. Cuando no existe nadie junto a mí.

Cuando escucho una canción, o cuando cantando te encuentro entre las letras. Cuando escribo frente al monitor, o cuando la pluma se realiza en mi mala caligrafía.

Cuando pienso en el futuro. Cuando llego a casa después de un día duro.

Aquí, se te extraña todos los días. Algunas veces de forma explícita, y otras cuantas de manera ilícita. Cuando te lleno de mí hasta el hartazgo. Cuando me convenzo de que ya no vernos ha sido un trato.

Cuando cierro los ojos y te pienso conmigo. Cuando en sueños revivo aquello que vivimos. Cuando me preguntan cómo estoy. Cuando quisiera contarte lo bien que me ha ido hoy.

Cuando te veo feliz a lo lejos. Cuando por más que trato no logro ser amiga de los recuerdos.

Aquí, se te quiere aunque no quiera. Aquí se te quiere aunque a veces duela.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

No hay.

No hay historias que contar. 

No hay aventuras por buscar.

No hay letras que escribir. 

Ni palabras para decir. 

No hay abrazos más que dar. 

No hay sollozos que ocultar. 

No hay pruebas por superar. 

Ni recuerdos por olvidar. 

No hay hojas que arrancar. 

Ni heridas para cicatrizar. 

No hay momentos que guardar. 

Ni sentimientos sin final. 

jueves, 25 de octubre de 2018

Roto.

"No perdí la esperanza, sé perfectamente quién la tiene", leí antes de que se me terminara de romper el corazón.

¿Absurdo? Sí. Así suena esa burda y cotidiana expresión. ¿Realmente se puede romper un corazón?

Uno piensa que no. Hasta que le sucede.

Hasta que sientes ese hueco que apenas te deja respirar. Hasta que lloras y lloras y no logras sanar.

Hasta que cada palabra te hace sangrar. Hasta que cada recuerdo te empieza a quemar.

Hasta que en días y noches no dejas de pensar. Hasta que tu inteligencia se empieza a esfumar.

Hasta que pierdes el tiempo buscando respuestas. Hasta que caes en cuenta que no traes las agallas bien puestas.

Hasta que te condenas a tener culpa. Hasta que notas ridículo aceptar sus disculpas.

Hasta que las canciones te saben podridas. Hasta que las intenciones caducan en heridas.

Hasta que pierdes de vista lo que solías ser. Hasta que dejas tu vida por tratar de volver.

Uno piensa que son tonterías de las historias dramáticas. Uno piensa que nunca le va a pasar.


martes, 23 de octubre de 2018

Reclamo.

No, por favor, otra vez no.

Dijiste que ya no lo harías. Dijiste que te alejarías.

Dijiste que lo dejarías, que ya no lo recordarías.

Dijiste que no llorarías, y que del alma te lo arrancarías.

Dijiste que ya no buscarías, que por fin te resignarías.

Dijiste que más no le escribirías, y que sus fotos ya no mirarías.

Dijiste que no lo stalkearías, y que de pensarle por fin dejarías.