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domingo, 26 de febrero de 2017

Negrita.

Llegaste como llegan las malas noticias, pero fuiste todo lo contrario: de noche, sin previo aviso, y apenas con las ganas notorias de quedarte.

Al principio fuiste un habitante más de esta pequeña casa; luego, un momento especial de todos nuestros días; en la compañía inseparable de cualquier situación.

La dificultad es pensar en llegar de mañana, de noche, de madrugada, y no encontrarte ahí: saltando hasta mis muslos, para que te cargue, buscando una caricia muda sin dejarnos llegar siquiera.

Tu carácter tan enojón y a la vez tan sensible se volvió parte de nuestra forma de ser; te adueñaste de nuestras muestras de afecto, de nuestros apapachos, y también de nuestra desesperación por tus travesuras.

Tus juguetes regados por toda la casa, al principio, nuestros zapatos también; tus ladridos cuando quieres comer lo que nosotros, y el sonido raro que haces cuando tienes sueño... Todo eso has sido tú.

Te vas, pero no porque yo quiera; te vas porque necesito que estés bien, mejor. Te vas a un lugar donde alguien te quiera casi tanto como yo, donde puedas ser traviesa, donde también te dejarán dormir sobre su estómago si tienes miedo... Te vas, pero no por eso te dejaré de ver. Te lo prometo. 

domingo, 12 de febrero de 2017

Precipicio sentimental.

Lejos, como las nubes; y cerca, como tu recuerdo. Las memorias me atraviesan el alma, y me obligan a esperar; a mantener en mí la fe de continuar. 

No me interesa si regresas, o si sigo caminando en un andén lleno de asperezas. Quiero conservarte en lo vivido, en lo que a pocas personas he compartido. 

Te pienso, y se me revuelven las emociones; te pienso, y siento cómo me hacen eco las canciones. Terminas por envolverme en lo que tuvimos, pero a la vez me dejas fuera de éso que no fuimos. 

Te me olvidas a ratos, pero no logro sacarte de mis ilusiones, por más que trato. Precipicio sentimental en caída libre, eso eres cuando quiero; eso eres cuando existes.  

viernes, 3 de febrero de 2017

A ti que me lees:

A ti que me lees:

Gracias por venir a visitarnos, siempre es un gusto que nos acompañes; aunque, también contemplo la posibilidad de que hayas llegado a este lugar por accidente. No importa, ojalá te quedes. 

Te invito a que, si llegaste a éste, y ya has leído algún otro puñito de letras, me cuentes qué te ha parecido. Todo esto sale desde mi mente enredada, y mis vicios emocionales. 

Es un gusto contar con tu lectura. Buena noche. 

sábado, 14 de enero de 2017

Triunfando, AS ALWAYS.

El fracaso es subjetivo, inestable, y fugaz; es como un estado de ánimo, pues uno es quien decide cuándo acabar con él. El fracaso es ciclo y descanso; es una puerta cerrada, para continuar el camino, todavía disperso, hacia el objetivo. 

Un fracaso no es el fin; pero siempre se siente como si lo fuera. Hasta las mentes más optimistas se han doblegado ante él, aunque sea momentáneamente.

Lo cierto del fracaso es que debe ser impulso. Pero antes de eso, es impulsivo: te hace odiar, te lastima, te hace renegar hasta de ti. El fracaso es anestesia temporal para el pensamiento.

Lo más fácil es pensar en seguir adelante; lo difícil es decidirte a hacerlo pronto. La frustración es tal, que hay quienes piensan en abandonar, en cambiar de vereda. 

El fracaso sólo acaba contigo si tú lo permites. La vida es de tropiezos, por más romántico que eso suene; es por eso que hoy, puedo decirte que sigas tu camino, aun con la brújula descompuesta; triunfando, as always. 

viernes, 13 de enero de 2017

Soñé que volvías.

Soñé que volvías, contrario a lo que dice la gente. Soñé que por fin te decidías a hablarme de frente. 

Soñé que volvías, y era por voluntad tuya. Soñé que querías, por fin,  prolongar la historia que había quedado inconclusa. 

Soñé que volvías sin necesidad de darme explicaciones. Soñé que por fin dejábamos sin palabras a las tristes canciones. 

Soñé que volvías, y las telarañas mentales por fin se caían. Soñé que querías compartir de nuevo conmigo todas tus manías. 

Soñé que volvías, y venías a buscarme. Soñé que de tanta emoción, mi cuerpo podía desarmarse.

Soñé que volvías, y esta vez para quedarte. Soñé que ahora el cariño tan mutuo a nadie podía negársele. 

Soñé que volvías, y la sonrisa en mi rostro. Soñé que estarías conmigo este mes, y quizá también el otro. 

miércoles, 11 de enero de 2017

No es divertido

No es divertido si el tiempo nos duró tan poco, y quedamos varados a mitad de la banqueta. No es divertido si miro nuestras fotos y ya no estás, tampoco. 

No es divertido si recuerdo que “no es quesadilla si no lleva queso”. No es divertido si ahora somos un recuerdo, y sólo eso. 

No es divertido si me llamas y no respondes; no es divertido si me quieres, pero lo escondes. No es divertido pensar en lo que hicimos; no es divertido pensar en todo lo que destruimos.

No es divertido si te fuiste para siempre; no es divertido si te siento como fiebre. No es divertido si dejo saber de ti; si decides borrar tu memoria y jamás hablar de mí. 

No es divertido si ya no estarás para aguantar las burlas, y reírnos a sus espaldas. De nosotros mismos. No es divertido si ahora sólo somos un espejismo; si después de todo, ya nada volverá a ser mismo. 

«Atrapados en la red» [Sí, como la canción]

Me emociona pensarte en la distancia. Es absurdo, pero te siento real. Es como si de pronto las letras fueran palpables, y tu mirada en la pantalla estuviera sobre mi rostro. 

Me aburre dejarte a la imaginación; prefiero describir nuestro escenario intangible, para sentirte más cerca. Me dirijo a ti como si me escucharas, como si pudieras notar mis ganas. 

Estoy en consciencia de que un día te acabarás, pero por ahora no quiero que eso agote mis ansias. “Es aburrido si cuentas el tiempo, en lugar de disfrutarlo”, dicen.

No puedo ver tus gestos cuando me lees, pero me gusta idealizar tu rostro alegre al ver un mensaje mío. Me gusta pensar que también sientes la emoción que hay aquí.

A veces también me gusta creer que puedo ser destinatario de algunas de las palabras que se te escapan por ahí... Me gustaría tenerte de remitente, sólo para mí.

Tan rápido como respondes, late mi corazón aún hueco; pues bien dicen que las emociones son pasajeras en la red, pero los sentimientos perduran en el viaje de la vida.