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Cansancio.

Cansancio de la voluntad. Porque ya no quiero seguir poniendo mis ganas en donde no hay motivación. Cansancio de las intenciones. De sostener ilusiones que no me quedan bien. Cansancio del interés. Porque nadie merece sujetarse a una cuerda roída. Cansancio de la empatía. De ponerme en el lugar de otro, antes que en el mío. Cansancio de la condescendencia. Porque no tengo que justificar nada que me haga daño. Cansancio de la comprensión. De que nadie la tenga conmigo. Cansancio de las expectativas. Porque leí mensajes en donde sólo había rayones. Cansancio de las disculpas. De que sirvan como chantaje, de que funcionen como anclaje. Cansancio de la ambición. Porque no hay suficiente; porque aunque lo haya, yo siempre quiero más. Cansancio del apego. De necesitar esa compañía que se derrama por doquier. Cansancio del insomnio. Porque nadie merece noches en vela; porque creí que tú sí. Cansancio de la intermitencia. De esperar que hoy sí; que mañana también, que sie...

Fuimos.

Todo lo que un día deseamos. Lo que pedíamos a la vida en las noches de estrellas. Lo que mejor nos caía en las tardes frías. El cariño que proyectan en las películas. Cómplices de ilusiones inciertas. Afiches de amor de verano. Ilusos de un futuro sin presente. Amantes de las conversaciones largas. Danzantes del reggae en las noches de lluvia. Negociantes de caricias tímidas. Inquilinos de un amor ambulante. Paisanos de un sentimiento devastador; fuerte. Cobardes de las decisiones. Expertos en las emociones. Eso fuimos.

Por si no funciona.

Voy a quererte hoy; con toda el alma. Voy a cuidarte como si no supieras hacerlo tú. Voy a escucharte aún en tu silencio. Voy a compartirte lo que soy. Por si no funciona. Y te miraré cada vez que pueda. Y te extrañaré cada que te ausentes. Y te admiraré por cada logro tuyo. Y te entenderé cuando necesites calma. Por si no funciona. Haré que te rías a carcajadas. Haré que confíes en mí. Haré de tus nudos un moño. Haré de tu voz un dibujo. Por si no funciona. Te voy a abrazar muy fuerte. Te voy a contar mis ilusiones. Te haré parte de mi vida. Te dejaré huir de mis exageraciones. Por si no funciona. Por si al final te vas. Por si no te quedas. Por si todo se acaba. Te querré con el alma. Por si no funciona.

Quédate.

Quédate con lo mejor que te he dado. Quédate cada minuto en silencio que hemos compartido. Quédate las risas a las 2 a.m., mientras los demás descansan. Quédate con mis párpados cansados resistiéndose a dejarte. Quédate con mi mano en la tuya cuando las cosas no iban bien. Quédate con las horas de espera haciéndonos compañía. Quédate con mis ganas de abrazarte en cualquier momento. Quédate mis secretos, mis charlas burdas, mis momentos de pasión. Quédate mi paciencia contigo, mi emoción y mi interés en ti. Quédate un poquito de lo mejor que hemos vivido. Quédate un rato en todo lo que habitamos. Quédate en mí. Hasta que deje de hacerte latir. Hasta que sientas que puedes seguir siendo feliz. Sin mí.

Quise.

Quise ser llovizna en donde ya estaba inundado. Quise abrasar donde ya sólo había cenizas. Quise nadar donde la corriente no cedía. Quise quererte hasta cuando sentías que no lo merecías. Quise gritar en un lugar lleno de escándalo. Quise bailar donde no había espacio. Quise mirar por la ventana donde había sólo paredes. Quise, también, mirarte cada jueves. Quise tocar sin conocer la partitura. Quise respirar en el espacio exterior. Quise entregar donde no había recepcionista. Quise tener todo, aunque fuera muy egoísta. Quise volar en un cielo lleno de nubes. Quise atrapar lo que nadie me lanzó. Quise salvar a quien no pidió auxilio. Quise quedarme en donde ya me habían decretado un exilio.

Disculpa.

Disculpa si te extraño aunque vengas. Disculpa si todo lo que quiero es abrazarte. Disculpa si parece que con mi cariño quiero asfixiarte. Disculpa por todo lo que quiero darte. Espero que de mí nunca llegues a cansarte. A veces las cosas buenas me duran tan poco, que quiero agotarme, gastarme la vida amándolas. Todo lo que tengo, quiero que lo tengas. Todo lo que soy, quiero que lo sepas. Que la vida es corta. Que la llama sigue. Que te extrañé desde antes de mirarte. Que te querré aún si llegas a alejarte. Dame un minuto para amarte. Dame una vida para entregarme. Discúlpame, cariño, si te abrumo. Tan sólo trato que te enteres, que mi corazón, cariño, ya es tuyo.

Rebulicio.

Mucho se habla de refugios, y de formas de huir. Mucho se dice de las veces en que sólo sientes que te puedes hundir. No quiero nadar contra corriente. No quiero obligarte a que seas fuerte. Pretendo darte lo que siento; quisiera poner mi hombro y ser tu muro de concreto. Cuando los días sean nublados; cuando quieras irte, incluso, de mi lado. No voy a resolver tu vida; sólo pretendo acompañarte mientras encuentras la salida. Sin expectativas no hay futuro. Lo único que podemos hacer hoy es ponernos a trabajar duro. Que sepas que, si pudiera, sentiría lo que piensas. Que no hay nada que no puedas hacer, incluso aquello que tanto te cuesta. No hay modo de cambiarte lo ocurrido, solamente tú puedes continuar, sin darte por vencido. Lo que sea, tiene solución. Aunque la vida no siempre sea sencilla, ni parezca un mondón. No tengo mucho qué ofrecerte; tan sólo grietas, tan sólo nudos, tan sólo voz. Que, ojalá, comprendas que no soy juicio, tan sólo un rebulicio buscan...