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jueves, 15 de enero de 2026

Inútil

Un amor lleno de magia pero también de incertidumbre.

Mirarte es como mirar el horizonte: tan pleno, tan volátil.

Tus manos sujetándome se convirtieron, poco a poco, en una metáfora de lo que fue.

Nuestro amor crecía pero asimismo se escapaba de entre nuestros dedos. 

Los días que parecían interminables ahora pasaban sin previo aviso. 

Ya no te inmutabas por mi melancolía. Ya no te importaba porque sabías que pasaría. 

La rutina, nuestras discusiones, el sinsentido de cada lágrima que derramé... 

Cada vez que te pedí que me escucharas. Cada vez que fuiste tú quien tuvo la razón.

Cada disculpa vacía por orgullo

Cada momento en el que simplemente pasó. 

La magia existía. Pero poco a poco se nos acababan los trucos.

Quizá olvidamos que sólo funcionaba si estabámos los dos. 

lunes, 21 de octubre de 2019

Quédate.

Quédate con lo mejor que te he dado.

Quédate cada minuto en silencio que hemos compartido.

Quédate las risas a las 2 a.m., mientras los demás descansan.

Quédate con mis párpados cansados resistiéndose a dejarte.

Quédate con mi mano en la tuya cuando las cosas no iban bien.

Quédate con las horas de espera haciéndonos compañía.

Quédate con mis ganas de abrazarte en cualquier momento.

Quédate mis secretos, mis charlas burdas, mis momentos de pasión.

Quédate mi paciencia contigo, mi emoción y mi interés en ti.

Quédate un poquito de lo mejor que hemos vivido.

Quédate un rato en todo lo que habitamos.

Quédate en mí.

Hasta que deje de hacerte latir. Hasta que sientas que puedes seguir siendo feliz. Sin mí.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Cuantitativo

¿Cuánto cuesta abandonar lo que tanto has querido? ¿Cuánto tiempo debe pasar para olvidar la tristeza que has sentido? ¿Y dónde está la solución que, según dicen, está en mis manos? ¿Quién me robó la realidad en la que creí todo este tiempo? 

¿Cómo se suelta lo que no se tuvo? ¿Cómo se sujeta lo que soltaste? ¿Cómo se olvida lo que te arma? ¿Cómo se olvida lo que no se buscó? ¿Cómo se encuentra lo que ya buscaste? 

¿Qué hay de los besos? ¿En dónde resuenan las risas? ¿Dónde se guardan los gestos? ¿Quién nos robó las caricias?

¿Los sentimientos hacen eco? ¿Las mentiras tienen porqués? ¿La razón existe en el sentimiento?

¿Y qué hay de los planes? ¿Dónde están los días que consideramos normales? ¿Y por qué el amor no fue la cura a todos nuestros males?

¿Y si no fue verdad? ¿Y si sólo me lo inventé? ¿Y si al final fue un intento más por abatir la soledad? ¿Y si la vida no tuvo espacio para un "nosotros"?

¿Y si fuimos conformistas? ¿Y si al final no quisimos lo suficiente? ¿Y si no existimos jamás?

sábado, 8 de octubre de 2016

Quisiera

Quisiera poder soltarte sin que duela. Quisiera desearte lo mejor sin pensar en que pudimos serlo nosotros, pero no quisimos; realmente no quisimos. Quisiera poder darte todo el amor que me queda en un gesto, en una palabra, en un "hasta luego". 

Quisiera pensar distinto, quererte distinto; ahorrarme los malos ratos, y haberte besado más. Quisiera pensarte lejos sin que me tiemble el pecho; quisiera ser valiente como los demás. 

Quisiera no hablarte en participio, quisiera hablarte de todo lo que fuimos al principio. Quisiera regalarte mis enojos, mis intenciones; quisiera seguir dedicándote canciones. 

Quisiera que te vayas y no me olvides, pero tampoco me gustaría ver que tu recuerdo me persigue. Quisiera que estés bien sin mí, quisiera entender por qué tengo que alejarme de ti.

Quisiera guardarte en una caja. Quisiera sentir que tu mano y la mía todavía encajan. Quisiera decirte que en verdad te quiero, y que aunque te vayas, eres lo mejor que me pasó en el mes de enero. 

domingo, 10 de julio de 2016

Corazón roto


Nadie nos rompe el corazón. Es uno mismo quien da el 'tiro de gracia'. Uno mismo decide con qué engañarse, a qué aferrarse, a qué ilusión pertenecer. Y más que eso, uno mismo se hace rehén de las expectativas, de lo que uno quisiera que fuera; tan siquiera alguna vez. 

Desistir, entender, abandonar, negociar; no son alternativa, cuando lo único que importa es mantener esa sensación, seguir sintiendo que algo nos alivia, que algo no nos va a dejar morir. 

Necesitamos de ese respiro. Necesitamos de la esperanza ajena que nos motive a hacer algo más, porque con la nuestra no es suficiente; porque dos corazones hacen más escándalo que uno. 

Es fácil creer en lo bonito del amor, en ese lado en que cualquiera quisiera quedarse, aunque lo niegue. Es fácil buscar excusas para reír, para gozar, para presumir que uno tiene el mejor amor, para difamar nuestra relación como "lo mejor de la vida". 

Y es que sí, eso es... Lo mejor de la vida. Lo mejor y a la vez, lo más efímero que ha existido; lo mejor y a la vez lo que más duele. Se nos olvida que el amor es creer y crear; es olvidar, y confiar; reinventar y perdonar. Se nos olvida que el amor también da golpes, que el amor tampoco es humano. 

Es, quizá, esa la razón de tal necedad, de tal afán por culpar al ajeno de "habernos roto el corazón". Pero, ¿en realidad es la otra persona la que nos obligó a creer que nunca iba a terminar, que nunca íbamos a abandonar?