Quédate con lo mejor que te he dado.
Quédate cada minuto en silencio que hemos compartido.
Quédate las risas a las 2 a.m., mientras los demás descansan.
Quédate con mis párpados cansados resistiéndose a dejarte.
Quédate con mi mano en la tuya cuando las cosas no iban bien.
Quédate con las horas de espera haciéndonos compañía.
Quédate con mis ganas de abrazarte en cualquier momento.
Quédate mis secretos, mis charlas burdas, mis momentos de pasión.
Quédate mi paciencia contigo, mi emoción y mi interés en ti.
Quédate un poquito de lo mejor que hemos vivido.
Quédate un rato en todo lo que habitamos.
Quédate en mí.
Hasta que deje de hacerte latir. Hasta que sientas que puedes seguir siendo feliz. Sin mí.
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lunes, 21 de octubre de 2019
domingo, 19 de noviembre de 2017
Mejillas de constelación
Un gusto peculiar por observar sus mejillas. Una idea singular sobre lo bello de sus pecas.
El sazón de su risa. El sabor de su voz. El color de su aliento. El dolor de su adiós.
Las tardes en sus brazos. Lo fuerte de sus abrazos. El mejor de los regalos. La peor decisión.
Su adicción por las selfies. La repulsión por el amor. Su paciencia en la espera. El peor anfitrión.
La forma de sus besos. Lo intenso de su ayer. Sus palabras precisas. Su inevitable reacción.
Sus metas admirables. Su ego insaciable. Las mentiras que dijo; lo que no dije yo.
Su voz en el teléfono. Nuestra vaga ilusión.
Su tema de conversación. Mis mejillas de constelación.
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