Pero ¿a quién le importa? Parece que da lo mismo, parece que el egoísmo es una cotidianidad. Por más que uno quiere compartir con alguien, a veces la tolerancia no existe; nos gusta que no exista.
El problema es cuando a uno le interesa más que al otro. El problema es cuando uno entrega más que el otro. El problema es cuando uno empieza a fijarse en esas cosas. Pero es inevitable.
La necedad humana es parte del fracaso. La inseguridad y la forma tan obstinada de ser nunca son casualidad. Siempre habrá formas de justificarse; el problema es si alguien te lo cree.
La entrega es un riesgo, es una decisión; casi como un suicidio a mitad del arcoíris. La entrega es un vacío y un espacio. Un poquito de todo a la vez.